UN DÍA EN FLOW ROOM

Dejar que nuestro “niño interno” fluya es muy reconfortante, y más cuando lo hacemos junto a nuestros hijos.  Tener un momento para jugar “a la casita”, sentarnos en el piso con los niños, construir grandes edificios con bloques, cocinar pastelitos “de mentiras” o simplemente dibujar con gliter cuando se es adulto, es un tesoro invaluable. Así que los papás que nos visitaron en Flow Room, la pasaron ¡de lo mejor!